DESARROLLOS VERTICALES, ¿UNA AMENAZA O UNA OPORTUNIDAD?

Cuando escuchamos hablar de edificios verticales de oficinas, departamentos o residencias, podemos sentirnos amenazados por la necesidad de tener que compartir los servicios poco eficientes con los que cuentan nuestra colonia o, por las escasas avenidas ya congestionadas que utilizamos todos los días.  Podemos sentir que hasta el oxigeno que tenemos para respirar será contaminado con el aumento de densidad de nuestra zona, pero la realidad puede ser muy distinta.

Observando otras ciudades como la nuestra, que se encuentran en constante crecimiento y por ende percatarnos que los pocos terrenos disponibles son vendidos a precios exuberantes, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de hacer de Tijuana una ciudad dinámica, ordenada, segura y prospera para todos.

San Diego es el ejemplo más cercano y real que tenemos. Esta ciudad lleva más de 20 años viviendo una crisis de escases de vivienda por los precios tan altos que no permiten a la clase media baja poder adquirir su propia casa, ya que la tierra es cara y los impuestos también.

La diferencia es que los habitantes de San Diego sí aceptan la densidad de un edificio vertical, ya que el gobierno destina una parte de los impuestos que se generan para el diseño anticipado de  la infraestructura que se necesita para no afectar la movilidad de la zona.

Si el gobierno de Tijuana aceptara esa idea, los vecinos estarían más abiertos a recibir la verticalización ya que se tendría la certeza de que una parte de los impuestos se destinarán para la mejora de su zona y así tenga la capacidad de funcionar con mayor densidad. De nada servirá este crecimiento si el gobierno no dirige y promueve este compromiso con los residentes y vecinos de lugar.

Hay que enfocar estos nuevos recursos con urgencia, compromiso y transparencia a la creación de infraestructura para mejorar la calidad de los servicios públicos, para la edificación de estaciones de bomberos, clínicas de salud, áreas verdes y espacios de recreación, convivencia y esparcimiento.

Este cambio se puede dar en toda nuestra ciudad si unimos esfuerzos de la participación ciudadana con un gobierno promotor de la comunidad, honesto y con la voluntad de poner esta ciudad y su gente en el primer plano.

Hay que sumarnos a la construcción del desarrollo de nuestra ciudad y sigamos construyendo una ciudad modelo para el resto del país.

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